Una chica insaciable

Posted By: MARC VILLANUEVA In: Relatos On: domingo, diciembre 8, 2019 Comment: 0 Hit: 149

 

Cerraron la puerta tras de sí. Los tres reían, disfrutando de ese momento. La noche estaba a punto de llegar a su fin y ellos habían decidido darle el mejor final posible.

Dos hombres y una mujer, un trío de amigos que estaban acostumbrados a salir de fiesta y divertirse. Pero esa noche, algo muy dentro de ellos los movió a internarse dentro de esa habitación oscura. Había llegado el momento de consumar ese deseo latente que durante tanto tiempo estuvo ahí.

Los labios rosados de ella se abrieron camino entre las dos bocas masculinas que estaban a su alrededor, una del lado derecho y la otra del lado izquierdo. Ambos la deseaban muchísimo, pero no de forma egoísta, pues eran suficientemente amigos para compartir. Ella, por otra parte, se sentía lo suficientemente mujer como para complacer a dos hombres. Incluso a tres, si la situación lo ameritara, pero ya dejaría eso para otro momento.

Su mano derecha y su mano izquierda se posaron en dos entrepiernas distintas, sintiendo lo bien dotados que estaban sus acompañantes. Mientras intercambiaba besos con uno y otro, los acariciaba suavemente, sintiendo como se endurecían. Al estar lo suficientemente tiesos, la chica se colocó de rodillas y les pidió que abrieran sus pantalones. Ambos hicieron caso, dejando al aire dos sexos firmes y deseosos.

Llenó de saliva ambas manos para acariciarlos y comenzó a frotarlos con cuidado. Los dos hombres, de pie, la miraban deseosos. Entonces introdujo el primero en su boca, hasta casi tragarlo. Lo escupió y siguió frotándolo. Hizo lo mismo con el otro, disfrutando al máximo mientras sentía como su boca se hacía agua.

Aunque no solamente su boca, sino su sexo.

Uno de los hombres se acostó en la cama mientras ella engullía su miembro erecto. El otro hombre le introdujo su rostro y lengua en el coño. Aunque no se limitó solo a consumir esa entrada, también se permitió comerle el culo, haciéndola retorcerse.

Ella siguió chupando, pero el otro hombre decidió que era momento de entrar. Así que se colocó su preservativo y entró en la chica. Siendo tan delgada, era impresionante como miembro de tal tamaño pudiera desaparecer dentro. Pero la chica comenzaba a mostrarse tal y como era: insaciable.

La penetración era dura, potente y constante, pero no era suficiente para ella. Había un fuego en su interior que le demandaba más. Deseaba sentirse llena por completo.

El otro hombre se colocó un preservativo, y acostado como estaba, dejó que la chica lo montara. Y cuando estuvo ensartada por una abertura, fue ensartada por la otra. Un par de dedos pertenecientes al hombre que estaba debajo de ella, le llenaron la boca. De esta forma estuvo llena por completo, retorciéndose al ritmo de la penetración de ambos hombres. Primero lenta y cuidada, luego rápida y animal. El fuego en su interior se hacía más y más grande mientras la satisfacción crecía.

Se corrió primero que los dos hombres, entre convulsiones y gritos, pero ellos no se detuvieron. En cambio siguieron, primero se corrió el que estaba arriba y luego el que estaba abajo, coincidiendo con el segundo clímax de la chica. Se quitaron los preservativos y uno de ellos se sirvió un trago. Ella, por otra parte, luego de estar unos minutos acostada, recuperando el aliento, se levantó y comenzó a besarlos como al principio, palpando lo bien dotados que estaban; ella deseaba una segunda ronda, y ellos estaban dispuestos a satisfacerla. La chica era insaciable y ellos disfrutaban de eso.

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