Hacerlo con condones fluorescentes

Posted By: MARC VILLANUEVA In: Relatos On: jueves, enero 9, 2020 Comment: 0 Hit: 28

Jorge se levantó temprano esa mañana debido al brillo del sol que se filtraba por la ventana abierta, la noche anterior había llegado borracho de una discoteca y se había olvidado de todo, ahora despertaba con la luz. El calor insoportable del verano y una resaca que le hacía sentir que su cerebro se saldría de sus cuencas.

Jorge se levantó temprano esa mañana debido al brillo del sol que se filtraba por la ventana abierta, la noche anterior había llegado borracho de una discoteca y se había olvidado de todo, ahora despertaba con la luz. El calor insoportable del verano y una resaca que le hacía sentir que su cerebro se saldría de sus cuencas.

―Nada que dos litro de agua y dos ibuprofenos no puedan salvar ―susurró mientras se levantaba lentamente en dirección a la cocina.

Un par de vasos con agua y algunas aspirinas después, Jorge estaba en la ducha dispuesto limpiarse y vestirse para ir a su cafetería preferida a desayunar algo. Era un lugar que frecuentaba no por su buen café o sus desayunos continentales, más bien visitaba el lugar por el guapo cajero de barba tupida y ojos verdes llamado Alberto, quien lo tenía completamente loco desde la primera vez que lo había visto el invierno pasado.

―Buenos días, Jorge ―saludó una mesera apenas lo vio entrar― ¿Lo de siempre?

―Hola Sofía. Si, por favor ―contestó Jorge sentándose en su mesa de siempre, esa que quedaba justo al frente de la caja registradora.

Alberto levantó la cara del periódico que tenía frente de sí y le dio una sonrisa a Jorge que lo dejó con las rodillas hechas gelatina. Jorge se había imaginado toda clase de situaciones escandalosas y sórdidas en las que Alberto le empujaba el pecho contra una de las mesas y lo follaba duro frente a todos mientras le decía cosas sucias al oído y le nalgueaba el culo.

Jorge era un poco exhibicionista en ocasiones.

Desayunó con total normalidad, intentando no mirar a Alberto demasiado, más cada vez que alzaba la vista él estaba mirándolo con atención, haciéndolo sentir nervioso. Terminó su comida rápida y se acercó a la caja registradora.

―Hola Alberto ―Saludó Jorge con una sonrisa ligera.

―Buenos días, Jorge. Te cobro lo de siempre, ¿no? ―Preguntó Alberto, a lo que Jorge asintió y preguntó― ¿Nada más? tenemos unas nuevas marcas de cigarrillos e incluso condones fluorescentes.

― ¿Condones fluorescentes, en serio? – preguntó Jorge impresionado.

―Hicieron un pedido a una Sex Shop online y trajeron algunas cajas para venderlas aquí también ―explico Alberto sacando una caja y mostrándola― quizás impresiones a tu chica.

―No me van las tías y tampoco tengo con quien gastar estos preservativos ―explicó Jorge mirándolo directamente a los ojos.

― ¿Vives cerca de aquí? quizás podamos probarlo juntos ―propuso Alberto mirándolo directamente a los ojos.

Jorge pagó y esperó a que Alberto dejara supuesto en la caja bajo el ojo vigilante de Sofía. Ambos se dirigieron en silencio hasta el piso de Jorge. Dentro, la tensión era palpable.

Jorge se lanzó a besarlo apasionadamente y arrastrarlo hasta la habitación mientras la ropa caía por todas partes.

―Joder, me encantas ―dijo Alberto entre besos.

―Quiero que me jodas contra la ventana ―Fue lo que alcanzó a responder Jorge mientras se inclinaba sobre el marco de la ventana.

Lo próximo que sintió fue un chorro abundante de lubricante sobre su culito hambriento y luego, una polla con condón deslizándose firmemente dentro de él. Alberto esperó a que Jorge se acostumbrara a su tamaño y cuando sintió que podía empujar con facilidad, comenzó a moverse duro.

Jorge recibió cada empuje hasta que se corrió contra la pared debajo de él y Alberto llegó en su culo. Jadeantes se sentaron a recuperar el aliento.

―No pude comprobar si brillaban en la oscuridad ―dijo Jorge riendo suavemente.

―Esta noche lo haremos ―aseguró Alberto dejando la caja en la mesa de noche y saliendo de la habitación.

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