Cuando la cenicienta encontró el condón que le ajustó perfectamente.  

Posted By: MARC VILLANUEVA In: Relatos On: viernes, diciembre 13, 2019 Comment: 0 Hit: 89

Al nacer me dieron el nombre de Roberto, pero a medida que fui haciéndome mayor, sentía que no era en absoluto compatible con esa identidad. Simplemente no me atraía la idea de ser un hombre, ni de vestir como un hombre ni de actuar como uno, prefería ser llamada Roberta, pintarme las uñas de rosa pastel y tener un lado cabello castaño bien cuidado. Aun así siempre he adorado mi polla, la idea de pasar por una vaginoplastia es de terror para mí, mi polla siempre ha sido increíblemente grande, venosa y dura.

Al nacer me dieron el nombre de Roberto, pero a medida que fui haciéndome mayor, sentía que no era en absoluto compatible con esa identidad. Simplemente no me atraía la idea de ser un hombre, ni de vestir como un hombre ni de actuar como uno, prefería ser llamada Roberta, pintarme las uñas de rosa pastel y tener un lado cabello castaño bien cuidado. Aun así siempre he adorado mi polla, la idea de pasar por una vaginoplastia es de terror para mí, mi polla siempre ha sido increíblemente grande, venosa y dura.

Cortar algo así y hacerlo desaparecer es una maldad, por eso decidí dejarla estar tranquila, quizás también para no desterrar ese pedazo de Roberto que vive profundamente en mí. Aun así vivir con una polla enorme entre las piernas es realmente muy difícil, puesto que esa bestia no se disimula nada bien en los pantalones de latex rojo que tanto me gusta usar.

Y si hablamos del sexo es todo un problema, nunca he conseguido condones que me queden bien, así que aunque haya querido dar un poco de amor, a veces me he conformado con recibirlo. Y cuando tomada el rol de activa, me tocaba sufrir terribles incomodidades por un latex que me estrangulaba la polla, aparte de correr el riesgo de que se rompiera el material. Pero esta no es la historia de una Shemale que sufría debido al enorme pene con el que había nacido, de hecho es una historia maravillosa como la de una princesa que encontró por fin eso que tanto había estado buscando. Una cenicienta moderna que encontró el condón que le ajustó perfectamente.

En la actualidad comprar condones en una tienda física está un poco pasado de moda, porque nunca tienen la suficiente variedad y si la tienen, probablemente queda muy lejos para ir a buscar esas medias del amor. Puedo admitir abiertamente que me gasté un montón de dinero intentando encontrar mi talla ideal, hasta que pedí una caja de condones Control XL Finissimos prometían ser más anchos y largos, además como eran extra finos serían los indicados para una mayor sensibilidad. Cuando llegaron decidí probarme unos y mi sorpresa fue simplemente enorme, no me apretaban, no me quedaban cortos y definitivamente la sensibilidad era mucho mayor.

Esa misma noche me vestí totalmente sexy, dispuesta a encontrar a un hermoso hombre que calentara mi cama y que me recibiera profundamente. En la discoteca de ambiente a la que solía ir los sábados conocí a Javier, un abogado muy guapo que había ido por pura curiosidad y que al conocerme se había quedado fascinado, esa misma noche me acompañó a mi casa y ya tendidos en la cama me puse mis nuevos condones dispuesto a hacer mío a ese hombre elegante, mientras él me repetía una y otra vez que nunca había hecho algo así.

Desde ese entonces, esta princesa tuvo muchas veces un final feliz muy seguro.

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